Creé esta innovación porque identifiqué que muchos niños y niñas de la IEI 133 de Curasco, en un contexto rural, tenían dificultades para expresarse oralmente con seguridad, organizar sus ideas y participar de manera espontánea en conversaciones y actividades escolares. Al inicio del proyecto, más del 70% se ubicaba en el nivel de inicio en la competencia comunicativa oral. Esta situación estaba relacionada con varias causas: limitada integración de recursos tecnológicos en el aula, escaso uso de estrategias pedagógicas innovadoras para fortalecer la oralidad y poca participación de las familias en experiencias de lectura, diálogo y comunicación en casa.
Las consecuencias eran claras: niños tímidos, con baja participación, inseguridad para hablar en público, dificultades para comunicar lo que pensaban y sentían, y menos oportunidades para aprender, socializar y fortalecer su autoestima. Además, se perdían valiosas oportunidades para conectar la escuela con la cultura y la vida cotidiana de la comunidad.
Frente a ello, creé Pequeños Creadores Digitales como una respuesta cercana y significativa. La innovación une lectura en familia, conversación, radio y producción de videos para que los niños desarrollen su voz, su confianza y su creatividad, compartiendo con orgullo su cultura, sus experiencias y su manera de ver el mundo.
Nuestra innovación se traduce en experiencias concretas, participativas y significativas dentro y fuera del aula. Primero, habilitamos un pequeño espacio de grabación en la institución y aprovechamos también otros escenarios de la comunidad, como el patio, la chacra y espacios culturales, para que los niños se expresen en contextos reales. Cada semana, los “miércoles de lectura” reúnen a niños y familias para leer juntos; luego, los estudiantes comparten oralmente lo que entendieron, lo que más les gustó y lo que aprendieron, usando micrófono y parlante, lo que fortalece su seguridad al hablar.
A partir de esas lecturas y de sus vivencias cotidianas, los niños construyen guiones sencillos con mediación docente: ellos dictan sus ideas, opiniones e historias, y los adultos las acompañan y organizan. Después, participan en sesiones de aprendizaje enfocadas en narración, descripción, conversación, pronunciación, escucha activa y participación oral. Esos guiones se transforman en videos, reportajes y programas radiales sobre la cultura local, la vida familiar y las actividades de su comunidad.
Los contenidos producidos se graban, editan y difunden en radio y plataformas digitales, dando visibilidad a la voz de los niños. Finalmente, los estudiantes observan y escuchan sus propias producciones, reciben retroalimentación y continúan mejorando. Todo el proceso involucra a las familias, que acompañan la lectura, el diálogo y la preparación de sus hijos.
Nuestra innovación se ha propagado de manera progresiva, orgánica y comunitaria. Primero, creció desde una trayectoria previa de trabajo en promoción de la lectura: experiencias como “¡Silencio!, Vilcabambinos leyendo” y “Ayllupi Ñawinchay” permitieron validar estrategias como la participación familiar, los miércoles de lectura, las bibliotecas familiares y el programa radial, que luego evolucionaron hacia “Pequeños Creadores Digitales”.
Su expansión se dio dentro de la propia comunidad educativa, involucrando a docentes, familias, autoridades locales y aliados estratégicos. La innovación no quedó solo en el aula: pasó al patio, a la comunidad, a la radio local y a espacios públicos, fortaleciendo su apropiación social y su sostenibilidad. Además, el proyecto se ha difundido mediante talleres, producción de videos, programas radiales y participación activa de las familias.
Finalmente, su propagación se ha fortalecido a través de medios y plataformas digitales. Los contenidos creados por los niños se publican en YouTube, Facebook y TikTok, y algunos reportajes han llegado a medios nacionales como TV Perú y Panamericana. Esta visibilidad ha permitido que más personas conozcan la propuesta y la reconozcan como una innovación replicable en otras comunidades rurales.
He modificado mi innovación de manera progresiva, a partir de la reflexión sobre la práctica y de las nuevas necesidades de los niños. La base inicial estuvo en la promoción de la lectura en familia y comunidad, con experiencias previas como “¡Silencio!, Vilcabambinos leyendo” y luego “Ayllupi Ñawinchay”, donde se fortalecieron estrategias como las bibliotecas familiares, los miércoles de lectura, la participación de los padres y el programa radial.
Sin embargo, al implementar estas acciones observé que, además de leer, muchos niños necesitaban más oportunidades para expresar oralmente sus ideas con seguridad, creatividad y sentido. Por eso no abandoné la propuesta original, sino que la transformé y amplié. Así nació “Pequeños Creadores Digitales”, incorporando recursos TIC, producción de videos, creación de guiones con mediación docente, grabaciones en espacios reales de la comunidad y difusión de contenidos en radio y plataformas digitales.
También añadí un enfoque más fuerte en la cultura local y en la comunicación auténtica: los niños ya no solo escuchan o comentan lecturas, sino que crean reportajes, narran experiencias, presentan actividades de su comunidad y comparten su voz con públicos reales. Las familias también pasaron de acompañar la lectura a participar en la preparación, diálogo y producción de contenidos.
Si quieres probar esta innovación, lo primero es identificar una necesidad concreta en la comunicación oral de los niños y comprometer a las familias como aliadas del proceso. Luego, puedes comenzar con acciones sencillas pero sostenidas: organizar espacios semanales de lectura y diálogo, promover que los niños comenten lo leído con sus propias palabras y crear oportunidades para que hablen frente a otros en un ambiente seguro y afectivo.
Después, incorpora progresivamente la creación de contenidos. No necesitas empezar con tecnología compleja: puedes usar un celular, un parlante, un micrófono básico o una grabadora sencilla. A partir de lecturas, vivencias cotidianas y elementos de la cultura local, los niños pueden dictar ideas para construir guiones, grabar pequeños audios, entrevistas, videos o reportajes con acompañamiento docente.
Es clave que el proceso sea participativo, contextualizado y constante. Involucra a las familias en la lectura, la conversación y la preparación previa de los niños. También ayuda mucho difundir los productos en espacios reales, como la radio local, reuniones escolares o redes sociales, para que los niños sientan que su voz tiene valor y audiencia.